LA DAMA DE LAS CUERDAS
Sus brillantes curvas están definidas hasta sus cuatro puntas. Ella viste un color negro sensual, que invita a crear abrasivas melodías rozando sus cuerdas. Cuerdas, de un color metálico comparable al sonido de la luz de la luna.
Su inmensidad práctica es inconmensurable comparada con mis inexpertas manos. Pese a ello, La Dama De Las Cuerdas se deja tocar y me hace el favor de hacerme escuchar brillantes canciones y sentir inigualable alegría.
A cambio yo la dejo colgada en la inmensidad de mi pared casi todo el día, muestra de mi vagancia absoluta o de mi falta de tiempo.
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