Llegó a nuestras ordenadas vidas y las revolucionó de forma maravillosa. Se le llamó Duque, un nombre a la altura de su nobleza y lealtad.
Transmite felicidad y serenidad y es a él a quien voy a describir aunque no pueda leerlo. Cabeza erguida, ojos fieles siempre pendientes de una señal, pelo sedoso que cubre un cuerpo robusto, patas ágiles y rápidas para marcarse una carrera con el viento, y lo más grande, un corazón noble y leal que le hace llevar como estandarte el título de “ el mejor amigo del hombre”. Este es nuestro Duque.

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