La sandía
Cual si de
pronto se entreabriera el día
Desprendiendo
una intensa llamarada,
Por el acero
rasgado
Mostró su
carne roja la sandía
Carmín
incandescente parecía
La larga y
deslumbrante cuchillada
Como toca
encendida y desatada
En frescos
borbotones de alegría
(Rubén Lizarra)

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