Aquel 3 de octubre de 2004 fue un día especial. Amaneció con una gran sonrisa y entusiasmada por los acontecimientos del día. Ese día 3 iba a conocer a la persona más especial de todas. Sus enormes ganas hacían que ir al hospital fuese una gran felicidad. Su cuerpo desprendía pasión, frenesí y alegría. Llego exaltada a la habitación 428 de la clínica, donde descansaban plácidamente su madre y su nuevo hermano; una nueva criatura que llegó al mundo apenas unas horas antes y que más tarde se convirtió en el mayor confidente de ella, de Lucía. Una nueva experiencia, una nueva página, donde escribió palabras de amor y dulzura con su peculiar escritura femenina.
Es precioso Iñigo!!!
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