jueves, 6 de octubre de 2016

El 14 de enero del 2015 no fue cualquier día para él. En aquel día tan normal para algunos, a Mikel le ocurrieron cosas buenísimas. Para empezar, eran sus cumples, y le dieron la mayor sorpresa de su vida; le regalaron una moto. Este era su mayor deseo y se puso muy contento. Cuando salió a la calle sus amigos le hicieron una sorpresa; era un pequeño espectáculo. Todo iba bien hasta que uno de sus amigos se cayo de culo a un charco de barro. No se hizo daño, pero luego la gente le miraba mal y después se reían. Fue un día muy divertido para Mikel.

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