El mar puro de aguas cristalinas
a ese manto de pelo suave cobrizo mojaba sutilmente
Sus pulcros irises aceitunados
hacían que se sintieran desafiadas las hojas esmeralda vidriosas de los cocoteros
Y el vestido de arena albina de coral sonrosado que calzaba siempre el litoral
asemejaba a su piel maravillosa de pómulos color princesa
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