domingo, 9 de octubre de 2016

NO HAY NADA QUE TE PUEDA ASUSTAR

Ella estaba en la ventana observando las flores rosas que la primavera había traído. La brisa le levantaba su preciosa melena que a su vez desprendía un olor a deliciosas fresas con miel. Llevaba días esperando este momento. Hacía un año que su chico se había ido a vivir fuera y hoy volvía. No tenía muchas esperanzas, pero ella sabía que cuando el amor es verdadero, ni siquiera la distancia puede romperlo. Entonces fue cuando observó que alguien se acercaba con sus particulares andares y esa sonrisa que la cautivó desde el primer instante. Salió corriendo de su casa para reunirse con el después de tantas noches de lágrimas. Cuando la vio
aparecer, sus ojos se iluminaron dejando a la vista que en ese tiempo que había trascurrido el uno sin el otro, nada había cambiado. Se fundieron en un eterno abrazo cálido orgullosos de saber que todas esas esperanzas no habían sido en vano porque no habrá nada que te pueda asustar si te niegas a tener miedo.  

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